El agua de red es segura. No siempre es buena.
En España el agua del grifo cumple la normativa, pero llega con cloro, cal, restos de tuberías antiguas y contaminantes nuevos como los PFAS o los microplásticos. La alternativa habitual, la botella de plástico, es cara, pesada y genera residuos cada semana. Y la mayoría de los filtros domésticos prometen mucho y documentan poco.

